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La familia

Hoy día vivimos como si estuviéramos realizando la carrera más grande que puede existir en la historia. Cada amanecer es un puesto mejor que debemos ocupar para ser campeones de nuestro maratón; es por eso que tendemos a descuidar todas las cosas que nos rodean y sin querer abandonamos lo más preciado que tenemos: La familia.

El trabajo es un de los más grandes problemas que agobia al ser humano. Cuando hablo de trabajo, hablo en general.  El trabajo nunca deja de existir. No es solamente en la oficina, continúa  llegando al hogar. En este aspecto llegamos al punto de lo que llamo tiempo medido. Es importante  que hagamos conciencia del tiempo que tenemos para no caer en lo que se vive comunmente, en una rutina.

El trabajo y los quehaceres forman parte de un contrato de negocio y por desgracia, la familia no es un punto a discutir en el contrato. Basta con firmar un documento que prometa  un buen salario y damos por aludido lo demás. Sería magnífico  poder combinar trabajo, familia y tiempo, pero realmente nuestra rutina diaria va por encima del tiempo familiar. Debemos tener presente lo necesario que es dedicar gran parte de nuestro tiempo a la familia, no hay mayor tesoro que ése.

Una buena familia fundada en una base sólida crea una generación de provecho. El momento dedicado a nuestros hijos nada lo puede sustituir. Es importante el trabajo si la familia está por encima de éste.

Se puede integrar a la familia en el trabajo cotidiano de cada persona. Se puede conversar al llegar al hogar de lo ocurrido en el día. Se puede sacar tiempo para ver un partido de fútbol con el esposo, un juego de pelota con los hijos, un paseo relajante por el parque. Se puede lograr innumerables cosas si en la competencia que tenemos a diario corremos a paso lento, seguro, confiable y de unidad familiar.

Pienso que la familia es un tema abarcador que se puede discutir dependiendo de la mentalidad y seriedad que se tenga. Esta carrera diaria del trabajo que nos arrebata darle el primer lugar a la familia, debe quedar como segunda opción en todo momento. Sin el trabajo  no conseguiremos un buen bienestar social y sin la familia no conseguiremos nunca la felicidad.