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Mes: mayo 2011

A mis padres

Cuando yo nací y abrí mis pequeños ojitos

me alegré grandemente de todo lo que vi a mi alrededor.

Una madre gozosa sonriéndome en sus brazos

celebrando la llegada del fruto de su amor.

Mi padre todo apuesto y decidido

acariciaba mi rostro y me observaba dormir.

Calladamente susurraba que yo siempre sería

el chiripazo anhelado que deseó conseguir.

Entre los brazos de mis padres

me sentía la heroína.

Era dichosa porque contaba

con dos sonrisas divinas.

Mi madre siempre valiente,

decidida y luchadora,

buscaba como sostenerme

en medio de tantas congojas.

La necesidad de mi patria

que he vivido en carne propia

nunca pudo hacer su estancia

y arrebatarme las glorias.

Mis padres son el ejemplo que siempre quiero seguir

y aunque los tropiezos en la vida hayan marcado su alma

han sabido levantarse victoriosos

luchando con más ímpetu hacia un mejor porvenir.

Cuando piensan que las fuerzas

podrían ya terminar;

son ellos los que se unen y cambian de color

las sendas que los espera para en ella caminar.

Vivo muy orgullosa de mis padres

esos dos seres queridos, que nunca podré olvidar.

Ellos son para mí el recuerdo más sagrado

que llevaré en mi alma desde ahora, hasta el final.